—No te preocupes —le dice para tranquilizarla—. Cuando el jefe y yo nos sentemos a la mesa y tú estés en la cocina, deja caer una cacerola al suelo para que se oiga un fuerte estruendo. Entonces, yo te gritaré: “Querida, ¿se te cayó el pollo?” De ese modo sólo nos servirás un plato de frijoles, y asunto arreglado.
El día de la cena, el jefe llega a la casa del empleado con su esposa y sus dos hijos. Cuando están sentados a la mesa y se disponen a cenar, se oye un estruendo en la cocina, y el anfitrión, alarmado, pregunta:
—Querida, ¿se te cayó el pollo?
—¡No! —responde la esposa desde la cocina—. ¡Fueron los frijoles!
Fuente: https://mx.selecciones.com/la-risa-remedio-infalible-un-reparador-de-tejados/